¿Qué diferencia existe entre la mujer de la foto y el actor americano?

¿Qué los diferencia a ambos del amigo que se tiró por el Balcón del Mediterráneo o del compañero de facultad que se inyectó insulina?

 

Suicidio

El suicidio más hermoso

 

El impacto del suicidio entre los que lo contemplamos es de tal magnitud que nos sobrecoge pensar en los sentimientos que desbordan a la persona y en la dimensión del sufrimiento que le ha llevado a tomar tal decisión.

El suicidio no es bueno ni es malo. El suicidio no es un defecto del carácter o de la moral. La idea del suicidio aparece porque existe un desequilibrio entre los problemas pasajeros que nos acechan y la capacidad para encontrar las soluciones para afrontarlos. El suicidio no se elige. El suicidio sucede cuando el dolor que inunda es superior a los recursos disponibles para superarlo.

 

¿Qué señales da una persona antes de tomar esa determinación?

En una entrevista en Los Angeles Times, Roderick Shaner, director médico de Los Angeles County Department of Mental Health, apunta que la «idea romántica» de que el suicidio está causado por un cambio brusco en la vida de alguien casi nunca se da. Más del 90% de las personas que se suicidan han luchado previamente contra el abuso de sustancias, trastornos psicóticos o depresión y la mayoría de los que buscan ayuda son tratados con éxito.

«Que se produzca un revés en los acontecimientos es más probable que sea un factor desencadenante del suicidio que la causa del mismo», dice Shaner.

El indicador más importante que se debe vigilar y el que más a menudo se ignora es que se haya comentado con anterioridad la intención de poner fin a la vida, sobre todo si no se había hablado de ello antes.  Pero si la persona se acerca al tema con ambivalencia, esa debe ser la señal de advertencia.

Otros factores clave que pueden indicar pensamientos suicidas incluyen:

1. Una historia de intentos de suicidio

2. Un patrón de abuso de sustancias, sobre todo si alguien ha recaído recientemente después de un período de abstinencia.

3. Una expresión de sentimiento de desesperanza , incluyendo los que dicen que sus problemas son insuperables o que la gente estaría mejor sin ellos. La desesperanza, a menudo, impide a las personas ir en busca de ayuda, ya que consideran que la ayuda no tendría sentido. Pero eso nunca es el caso.

4. Los signos de depresión, entre los que se encuentran la fatiga, el insomnio, la apatía hacia las actividades diarias, unos cambios de peso repentinos, la pérdida de la capacidad de atención, la ira incontrolable o la tristeza.

5. Una calma repentina, especialmente para aquellos que han contemplado el suicidio antes. A veces, eso es un indicador de que alguien ha luchado ya contra la idea del suicidio y que ha tomado la decisión de poner fin a su vida.

6. El poner sus asuntos en orden. Alguien que ha mostrado cualquiera de las conductas anteriores y de repente está interesado en enderezar sus cuentas o en redactar un nuevo testamento puede estar pensando en el suicidio.

Si conoces a alguien que esté pensando en el suicidio 

Lo más importante es estar a su lado, escucharle y no dejarlo solo. Escuchar NO ES FÁCIL, tenemos que controlar el deseo de decir algo, de hacer comentarios, de especificar o de ampliar el relato.

No solo se trata de escuchar los hechos que nos exponen sino de entender los sentimientos que producen en la persona. Se trata de ponerse en la situación del que sufre para poder comprenderle.

Las personas al borde del suicidio necesitan:

1. Que se les escuche, de manera sincera. Sin juzgarles, sin hacer reproches ni dando opiniones.

2. Alguien en quien puedan confiar y que se preocupe por ellas, que les hable con calma y les tranquilice.

3. No quedarse solos en ningún momento y sentirse protegidos.

4. Que se les acompañe a un profesional lo antes posible.

«Estar presente para apoyarlos y no estigmatizarlos», comenta Shaner. «Recordarles constantemente que hay ayuda disponible. Y, si es necesario, extender tu propia mano para ofrecérsela.»

 

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¿Por qué este audio?

Los Preludios para piano compuestos por Chopin son un conjunto de veinticuatro piezas que conforman el Op. 28 del compositor polaco. Todos ellos son bastante breves, de entre treinta segundos y cinco minutos de duración; y cada uno está escrito en una tonalidad distinta.

 

Aunque el término preludio se utiliza por lo general para referirse a un pieza introductoria, los Preludios de Chopin son ya piezas completas en sí mismas, hechas todas y cada una de ellas para comunicar una idea o un sentimiento.

 

El Preludio número 4 en Mi menor comunica tristeza, desesperanza, letargo y añoranza. Y al escucharlo recuerdo esa etapa tan oscura por la que pasó alguien, alguien de quien me sentí emocionalmente muy alejada a pesar de estar a su lado.

Esta información está proporcionada por medicointernista.es y no es su intención reemplazar el consejo del médico o del profesional de la salud. Por favor, consulte a su médico sobre cualquier condición médica específica. Última modificación: 8 de diciembre de 2014 a las 19:25 h.

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