Todas las mujeres sanas realizan una transición desde un periodo reproductor o premenopáusico, marcado por una ovulación regular y un sangrado menstrual cíclico, a un periodo postmenopáusico, con infertilidad y amenorrea (ausencia de regla).

 

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El comienzo de la transición menopáusica viene definido, generalmente, por cambios sutiles en la longitud de los ciclos y en la duración y en el volumen del flujo menstrual. Conforme progresa la transición a la menopausia se van perdiendo algunos ciclos menstruales hasta llegar a una completa amenorrea, aunque el patrón de la pérdida de ciclos no es predecible.

La amenorrea que dura unos pocos meses no es un buen indicador de menopausia, porque entre la mitad y las tres cuartas partes de las mujeres de mediana edad con amenorrea de 6 meses vuelven a reiniciar los ciclos menstruales. Por lo tanto, la menopausia se define, habitualmente, de forma retrospectiva, tras 12 meses de ausencia de regla.


 

Síntomas de la menopausia


La menopausia es un acontecimiento muy positivo en la vida de muchas mujeres, marca el final del sangrado cíclico y la necesidad del control de la natalidad. Generalmente, se produce a una edad en la que los hijos ya se han hecho adultos independientes, por lo que se reducen las responsabilidades familiares de cuidados infantiles. Pero aun con todo, la menopausia es un signo notable de envejecimiento en una cultura que valora la juventud. Además, acontece, a menudo, junto a otras tensiones, como la necesidad de cuidar a familiares ancianos o enfermos.

Las mujeres en la transición menopáusica suelen explicar una amplia variedad de síntomas, como sofocos, sudores nocturnos, sequedad vaginal, dificultad para dormir, disfunción sexual, depresión, ansiedad, labilidad emocional, pérdida de memoria, cansancio, cefaleas, dolores articulares, ganancia de peso e incontinencia urinaria. Sin embargo, estudios longitudinales han demostrado que solo los síntomas vasomotores, la sequedad vaginal y las alteraciones del sueño se asocian de forma constante con la transición a la menopausia. Los otros síntomas descritos podrían ser secundarios al envejecimiento o al estrés asociado a la menopausia. Algunos de ellos, como la depresión, la ansiedad, la pérdida de memoria y el cansancio podrían ser consecuencia de los frecuentes sofocos o de la mala calidad del sueño.


 

Síntomas vasomotores


Entre los síntomas vasomotores se incluyen los sofocos, los escalofríos y los sudores.

Un sofoco es una repentina sensación de calor, generalmente más intensa en la cara, el cuello y el tórax. La duración es variable, pero permanece durante una media de 4 minutos. Con frecuencia se acompaña de sudores, que pueden ser profusos, y va seguido de un escalofrío.

 

Tratamiento de los síntomas vasomotores

Las mujeres con síntomas vasomotores leves podrían encontrar alivio adecuado vistiendo ropa ligera y manteniendo una temperatura fresca en la casa y en el dormitorio (unos 18º). Se deben evitar otros factores desencadenantes como la cafeína, el alcohol, las comidas picantes y el tabaco.

Las mujeres con síntomas moderados podrían elegir entre una dosis baja de estrógenos o un tratamiento no estrogénico. La paroxetina es modestamente eficaz y probablemente tiene el mejor perfil de efectos secundarios de todos los fármacos no hormonales.

Para las mujeres con síntomas graves, la terapia hormonal sustitutiva es el tratamiento más eficaz.


 

Sequedad vaginal


La prevalencia de la sequedad vaginal, incomodidad, picor y dispareunia (dolor con el coito) aumenta conforme la mujer efectúa la transición hacia la menopausia. Hasta un 30 % de las mujeres perimenopáusicas y postmenopáusicas, y una gran proporción de mujeres menopáusicas de mayor edad, aquejan estos síntomas.

Los síntomas urológicos, como polaquiuria (aumento del número de veces que se orina), tenesmo (deseo continuo, doloroso e ineficaz de orinar), disuria (dolor al orinar), incontinencia (incapacidad de aguantar la orina) y un mayor riesgo de infecciones urinarias no están claramente relacionados con la transición a la menopausia.

 

Tratamiento de la sequedad vaginal

Muchas mujeres con síntomas vaginales obtienen un alivio adecuado con preparados hidratantes vaginales que se pueden adquirir sin receta médica.

La terapia estrogénica es muy efectiva, y en ese sentido, la terapia tópica es preferible al tratamiento oral o transdérmico porque, generalmente, produce un menor aumento de la concentración sistémica de estrógenos.


 

Trastornos del sueño


La prevalencia de trastornos del sueño referidos por las propias mujeres aumenta, desde alrededor del 40 %, en las mujeres premenopáusicas, a aproximadamente el 60 %, en las postmenopáusicas. Entre los trastornos del sueño, las mujeres menopáusicas refieren, tanto dificultad para conciliar el sueño, como despertar precoz, aunque este último parece ser el más molesto.

 

Tratamiento de los trastornos del sueño

Los trastornos del sueño relacionados con la menopausia se pueden tratar utilizando los mecanismos habituales de higiene del sueño y con los medicamentos indicados.

Se debe crear una rutina antes de acostarse, evitar la cafeína y el alcohol antes de ir a dormir, retirar los aparatos electrónicos del dormitorio, hacer ejercicio temprano durante el día y levantarse de la cama si no se puede dormir.

Tanto los preparados estrogénicos orales como los transdérmicos mejoran el sueño en las mujeres perimenopáusicas y postmenopáusicas con sofocos.


 

 

Antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico para los síntomas de la menopausia se debe consultar con el médico, tanto los efectos secundarios a corto y a largo plazo, como los beneficios que se esperan encontrar con ese tratamiento.

 

La menopausia no es una enfermedad.

 

Es un proceso de cambio en la mujer que requiere un periodo de adaptación. Los cambios que se experimentan son naturales. La adaptación que cada una haga a ellos depende, en gran medida, de la personalidad de la mujer y del conocimiento de lo que acontece en su propio cuerpo.

 

 

¿Quieres saber algo más? Ya sabes que tus comentarios al final de la entrada son siempre muy bienvenidos. 

 

 

¿Por qué este audio?

Antonio Flores (1961 – 1995), compositor y cantante español de origen gitano, fue el único hijo varón de la cantante Lola Flores «La Faraona» y del guitarrista Antonio González «El Pescaílla».

Su estilo de música es el pop-rock con tintes de cantautor. Las canciones de Antonio están llenas de poesía urbana, amor, nostalgia y vivencias, sus temas recorren un amplio espectro que va desde el rock hasta las baladas, pasando por el blues.

El 25 de mayo de 1994 fue presentado en Madrid el que debería ser el disco de su consagración, Cosas mías, con canciones como «Alba» (dedicada a su hija), «Siete vidas» o  Cuerpo de mujer.  A medio camino entre el rock clásico y los detalles gitanos de su casta flamenca, las canciones de este disco le llevaron a saltar la barrera del disco de oro (50.000 ejemplares vendidos).

Para ti, porque me lo has pedido, esta entrada con su canción, querida mía. Porque sé que te gusta.

 

Esta información está proporcionada por medicointernista.es y no es su intención reemplazar el consejo del médico o del profesional de la salud. Por favor, consulte a su médico sobre cualquier condición médica específica. Última modificación: 5 de enero de 2015 a las 20:10 h.  

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